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¿Todos los Ictus producen los mismos tipos de síntomas?

No todos los ictus producen los mismos síntomas, lo cual guarda relación con la gran complejidad del funcionamiento normal  del cerebro. Las funciones cerebrales son responsabilidad de diversas células entre la que destacan por su importancia las neuronas. Estas células tienden a especializarse en funciones concretas: Así, hay neuronas implicadas en levantar un brazo, rozar el pulgar derecho, oír que llaman a la puerta, recordar una fecha, paladear una paella, sumar diez más cinco o reconocer un objeto con el tacto.Generalmente, las neuronas especializadas en una misma función tienden a agruparse en zonas concretas y vecinas del cerebro ya que su proximidad en el cerebro facilita su comunicación. Y son muchas las neuronas necesarias para realizar un acto concreto, por ejemplo mover una pierna, hablar, leer, etc. Ahora bien, esta proximidad física expone a las células vecinas a peligros comunes, como los que se derivan de la alteración de la irrigación sanguínea, ya que las zonas cerebrales próximas tienden a estar irrigadas por la misma arteria. De este modo, una lesión en una zona concreta del cerebro producirá síntomas que se corresponderán con el tipo de especialización de las neuronas que residen en ella, y que tienden a estar irrigada por una misma arteria. Por ejemplo, una lesión en la parte posterior del cerebro, en una zona llamada corteza occipital, producirá una alteración en la visión; mientras que una lesión en la porción anterior del cerebro, en una zona llamada corteza frontal, puede producir una alteración en la fuerza de una parte del cuerpo sin causar ningún trastorno visual.

Sin embargo a pesar de la diferencia clínica, la causa de los síntomas puede ser en ambos casos un ictus.

 

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

El síntoma más frecuente de un ictus es la pérdida brusca de fuerza (parálisis) en una parte del cuerpo. Lo más habitual es la parálisis de una mitad de la cara y del brazo del mismo lado. Según la localización y el tamaño de la lesión del cerebro, la  pérdida de fuerza puede afectar a la mitad del cuerpo (hemiplejia) o tan solo a uno de los miembros (monoplejia). También puede afectarse los dos lados del cuerpo a la vez (tetraplejia), y en los casos más graves, el ictus puede dificultar la respiración y disminuir el nivel del conciencia (coma). Con frecuencia, el paciente puede sentir alterada la sensibilidad en la misma zona en que pierde la fuerza (hipoestesia), o notar una sensación de acorchamiento (parestesias). En algunos casos puede doler la cabeza (cefalea) de forma intensa o modrada, aunque lo más habitual es que el ictus no cause ningún tipo de dolor.

 

Otro síntoma frecuente es la alteración del lenguaje (afasia), que se pude acompañar de la pérdida de fuerza antes comentada si la lesión cererbal es extensa. La afasia puede comportar que el paciente articule las palabras con dificultad (disartría), o que emita un lenguaje bien pronunciado per en el que se confundan las sílabas de una palabra, se cambien unas palabras por otras, o se utilice un lenguaje totalmente incoherente o incomprensible. En otras ocasiones, el paciente afásico aparenta hablar con normalidad, pero no entiende las órdenes simples que le dan, como por ejemplo que cierre los ojos o que levante un brazo.
 

Como se ha comentado ya, la alteración de la visión puede ser también un síntoma de ictus, y en ocasiones ser el único síntoma presente, aunque es más habitual que se acompañe de alguna de las alteraciones descritas. Lo más frecuente es la pérdida brusca
de visión en un lado del campo visual (hemianopsia), alteración que puede afectar a uno o a los dos ojos. El paciente puede perder de manera brusca el equlibrio, hasta el punto de serle imposible caminar (ataxia). No son infrecuentes las caídas al suelo en el momento de la aparición de un ictus. Además de perder el equilibrio, el paciente puede referir una sensación subjetiva de giro de los objetos (vértigo) o de visión doble (diplopia). En general, un vértigo aisaldo que no se acompaña de otros síntomas obedece a causas menos graves que un ictus. De manera infrecuente, un ictus puede complicarse con la aparición de crisis epilépticas. Es importante saber que ante cualquiera de los síntomas descritos se debe consultar sin demora con un facultativo, quien iniciará  los estudios necesarios para identificar su causa.

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